miércoles, 23 de diciembre de 2015

Docedelseisdosmilcatorce.


Estaba todo tan bien.
Todo hasta ese sábado.
Ya lo sabía.
Lo podía presentir.
No sé cómo.
Y ocurrió.
El huracán arrasó conmigo.
Con mi cotidianeidad.
Con su tranquilidad.
Me saqueó.
Me rozó.
Con sus llamas.
Con sus yemas.
Me veía.
Y se entretenía viendo.
Cómo se me sacudía el mundo.
Mientras chocaban nuestras rodillas.
Tormento.
Atormentada.

Y yo que he sido fiel a los desastres.

lunes, 30 de noviembre de 2015

Nunca nos tomamos una foto.
Pocas veces nos tomamos de la mano.
Aún recuerdo cuando tomó por primera vez mi mano, estaban cruzados nuestros brazos, él iba conduciendo y puso una canción. Luego entrecruzó sus dedos con los míos y mis tripas también se entrecruzaron. Experimenté un sentimiento que estaba tan alejado de mí desde hacía tanto...
Conocí a su mamá. a su familia y su recámara. Me metí hasta en sus sábanas, pero nunca supe si me dejó entrar en su corazón.
Si sintió algo real por mí. Nunca me dijo "te quiero" ni algo parecido.
Las acciones hablaban.
Y me siento feliz. Plena. Extasiada cada que traigo a mis días un recuerdo de esos días junto a él.
No tenía el control de la relación,
Nunca sabía cómo reaccionaría.
Nos tocó ser impredecibles.
Deseé muchas cosas, que no pasaron, otras que me hubiese gustado en otra manera, pero no, en cambio aprendí a disfrutar esas que sí quería, las que sí disfrutaba y me dejaba sorprender por lo que no me imaginaba.
Me gusta el oleaje con el que me movía y me sacudía, me desbalanceaba y me llevaba a conocer nuevos puertos.

sábado, 21 de noviembre de 2015

Antidepre.


No esperes a que te vengan las ganas 

Cuando te invade el desánimo desaparecen las ganas de hacer cualquier cosa y probablemente te quedas en tu casa, pensando una y otra vez sobre lo que te provoca la tristeza. Ten en cuenta que si continúas en ese estado durante mucho tiempo la inactividad se apoderará de ti y comenzarás a aislarte peligrosamente. No esperes a que te vengan las ganas nuevamente, haz acopio de todas tus fuerzas y comienza por algo pequeño. Date un buen baño que te relaje o cámbiate de ropa, aunque no tengas pensado salir. Comienza a dar paseos cortos con alguien con quien te sientas a gusto y poco a poco comenzarás a realizar actividades que realmente te gratifiquen. 

Expresa lo que sientes a los demás 

Si bien cuando estás triste resulta muy difícil relacionarse con los demás, expresar lo que sientes y piensas aliviará tu aflicción y el desánimo. Ello te permitirá tener otra visión de tu problema, ya que cuando estás con depresión todos tus pensamientos son negativos. Además, es importante que le indiques a tus seres queridos cómo pueden hacerte sentir mejor, ya que de otro modo pueden actuar erróneamente y aumentar tu desánimo. El apoyo de los demás es uno de los remedios más efectivos para mejorar tu situación.

Busca la luz 

Hay muchos estudios que han demostrado que la falta de luz causa depresión. Es por ello que para combatir tu desánimo deberías intentar exponerte a la luz del día tanto como sea posible. Busca un libro y siéntate al sol durante un rato o aprovecha a hacer las compras en la mañana o en las primeras horas de la tarde y verás como gradualmente vas recuperando la energía.


Comienza a realizar ciertas actividades físicas 

La actividad física aumenta los niveles de endorfinas (las hormonas responsables de brindarte la sensación de bienestar) por lo que debes hacer el esfuerzo de ponerte unas zapatillas deportivas y caminar, aunque sea un rato. Comienza paulatinamente y a medida en que te vayas poniendo en forma, mejorará tu ánimo, recuperarás poco a poco la energía y tendrás más herramientas para combatir el desánimo y la depresión.


Aprende a meditar 

Si aprendes a meditar lograrás que tu mente quede en silencio, interrumpirás el diálogo interno y obtendrás una sensación de serenidad y bienestar. Si comienzas a practicar habitualmente la meditación lograrás una calma mental que no obtendrás por otro método y recurrirás cada vez menos a la repetición de pensamientos negativos u obsesivos. También te permitirá cambiar el enfoque con el que percibes tus problemas y podrás encontrar una solución más creativa para superarlos. Si no sabes cómo hacerlo, hay muchos recursos en línea que te enseñarán la técnica adecuada. Si lo has intentado todo y el problema persiste, no dudes en buscar ayuda profesional.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Incompleto.

Hoy encontré con escritos, fotos y canciones que me recuerdan a Camp Ernst.
Más que nostalgia, me dio alegría.
La nostalgia implica dolor, y no, en mí no hay ni una esquinita de dolor.

Hasta que llegué a esta foto.
Una foto que adjuntar para el libro "días que viví doble".
Viernes 31 de julio.
Lo intenté muchas veces, sobre todo cuando estaba reciente, pero llegué a percatarme que lo que sentí ese día no podré escribirlo nunca.
No existirán palabras suficientes para lo que siento cuando cierro los ojos y me transporto, anhelando que no se repita nunca.
Estoy fascinada con esa manía de la vida de hacerte despertar con la nula noción de qué pasará ese día.
Regresaba el sábado a México, o al menos ese era el plan. Disfrutaría mis últimos días en el camp y el sábado iría a desayunar con mis amigos, para después ir al aeropuerto y viajar de regreso.
No recuerdo a qué hora fue mi descanso ese día, pero se me ocurrió ir al Welcome Center, donde teníamos internet.
Solía mandarles mensajes a mis padres cuando podía pero generalmente me desconectaba rápido, puesto que la política era no celulares.
Llega una nota de voz.
Aún escucho palabra a palabra, húmedas y angustiadas, todas en mi cabeza diciendo "Muñeca, no te desconectes, por favor, no te desconectes"
El corazón se me estremeció, conozco a mi madre y sabía que ese cúmulo de palabras no traía nada bueno.
Y dicho y hecho.
El fin de mi viaje. Completamente distinto a como lo imaginé.
Mis fotos del último viernes, reflejan mis ojos hinchados, llenos de no tener respuestas, llenos de adiós.
Lejos de salidas, de respiros entrecortados, presencia de oxígeno pero gritos ahogados. Miedo.
Me di tanta

jueves, 15 de octubre de 2015

Precios veganos

Vegan Ville 15 oct  $815
Rebanada de pastel vegano $45
Albondigas nutiv $60
Pizza Tofurky italian $180
Salchicha Tofurky $120
Beast Burger $180
Queso Provolone $130
Yogurt natural crudivegano $100

martes, 13 de octubre de 2015

Enseñanzas en junio

Saberlas uniéndose para sacar a los niños de Gaga primero, una haciendo pipí escondida entre los árboles porque no podía aguantar más, otra que, después de ser golpeada por una botella de agua lanzada desde el brazo de un niño, sólo derrama lágrimas mientras sonríe y mantiene el coraje en el rostro, una más enfrentando su miedo a aventarse de la tirolesa, una aceptándose cuando no logra hacer algo pero sin martirizarse por ello y diciendo que el siguiente año lo hará, otra que no fingía lo que era y se dejaba llevar sin buscar encajar en ningún molde, otra que me veía y percibía cuando estaba mal, y sin más, estaba ahí para ayudarme a soportar un peso que no estaba ni cerca de ser suyo. Otra que además de la belleza que tenía exteriormente, por dentro la tenía aún más marcada, una más que salvaba peces de los anzuelos, sujetándolos con sus manos porque era más importante eso que tener las manos limpias, ellas preguntándome cosas en español, buscando aprender algo nuevo, sosteniéndose entre ellas, no dejándome salir del área de la alberca cuando me golpee las rodillas y cuidándome "tal y como yo lo hacía con ellas". 
Sin maquillaje, sudadas, con los pies enlodados, despeinadas, ensuciándose las manos, tomando agua de un río, comiendo sin cubiertos, eructando, haciendo las caras más embarazosas aún cuando había gente al rededor, disfrutar comer sin pensar encajar en los moldes puestos por la sociedad, aceptarte tal y como eres, ser tú misma, desenvolverte. 
Todo eso es algo que niñas de 11 y 12 años me han enseñado en cuestión de un mes. 

270615

Las horas, minutos, días y meses son sólo una marca para poder notar lo rápido que pasa el tiempo. Algo tan vano pero tan significativo a la vez.
Hoy, justo hoy es un mes desde que llegué y pisé tierra ajena a la que llamo hogar. 
Justo hoy acaba mi semana tres de trabajo, en la que tuve la fortuna de convivir con niñas increíbles, doce niñas que nunca había visto antes, y en las cuales, en cada una vi un pedacito de mí. 
Saberlas uniéndose para sacar primero a los niños de Gaga, una haciendo pipí escondida entre los árboles porque no podía aguantar más, otra que, después de ser golpeada por una botella de agua lanzada desde el brazo de un niño, sólo derrama lágrimas mientras sonríe y mantiene el coraje en el rostro, una más enfrentando su miedo a aventarse de la tirolesa, una aceptándose cuando no logra hacer algo pero sin martirizarse por ello y diciendo que el siguiente año lo hará, otra que no fingía lo que era y se dejaba llevar sin buscar encajar en ningún molde, otra que me veía y percibía cuando estaba mal, y sin más, estaba ahí para ayudarme a soportar un peso que no estaba ni cerca de ser suyo. Otra que además de la belleza que tenía exteriormente, por dentro la tenía aún más marcada, una más que salvaba peces de los anzuelos, sujetándolos con sus manos porque era más importante eso que tener las manos limpias, ellas preguntándome cosas en español, buscando aprender algo nuevo, sosteniéndose entre ellas, no dejándome salir del área de la alberca cuando me golpee las rodillas y cuidándome "tal y como yo lo hacía con ellas". 
Sin maquillaje, sudadas, con los pies enlodados, despeinadas, ensuciándose las manos, tomando agua de un río, comiendo sin cubiertos, eructando, haciendo las caras más embarazosas aún cuando había gente al rededor, disfrutando comer sin pensar encajar en los moldes puestos por la sociedad, aceptarse tal y como eres, ser tú misma, desenvolviéndose. Todo aprendido por culpa de niñas entre 11 y 13 años. 
Hace unas horas, se fue mi primer amiga en el campamento, internacional también. Aún recuerdo la primera vez que hablamos, ambas tan nerviosas y fuera de nuestra zona de confort. En un mes compartimos tantas cosas, a pesar de la diferencia de idiomas, culturas y tradiciones. Lloré a mares, me entristecí horrible, y lo sigo haciendo, pero la marca se queda ahí, y estoy segura que eso no fue sólo conocer a una persona que vive en el otro lado del mundo, si no que una parte de mí se va con ella, y yo me quedo con una suya, seguras de que algún día nos reencontraremos. 

Y hoy me doy cuenta, de que la tristeza ya no me ataca tan seguido como antes, porque aún cuando no es el lugar donde nací, ni tengo la comida a la que estoy acostumbrada, o rodeada de las personas que acostumbro, me he descubierto naciendo todos los días en distintas emociones, mezclando distintos platillos, saboreando nuevas texturas y combinaciones que no llevan aguacate, y conociendo nuevas personas que dejan algo distinto en mí, con personalidades muy distintas a las que sabía, pero no por eso menos profundas. 
He encontrado otro significado para la palabra hogar.